Hace un año me encontraba yo como muchos haciendo corajes por como para nosotros, las fundaciones se han hecho el arma perfecta de las empresas grandes (por ende, las que más ingresos tienen), para evadir en SU TOTALIDAD impuestos. Claro que destinan algo de dinero a su fin, de otra manera, se verían en serios problemas fiscales, pero también es mucho, el que va para los bolsillos de los que administras dichas fundaciones. Cuando veo todo el circo que es el Teletón, no dejo de pensar en qué buen trabajo hacen, porque tienen a todo el país pegado a la televisión y cantando cancioncitas con el número de cuenta, llorando por niños con capacidades diferentes (aunque el resto del año se les olviden o si se topan en la calle con uno lo ignoran) mientras vemos el espectáculo de evasión masiva de impuestos por parte de empresas que aprovechan y se hacen publicidad por ser tan "buenos", aunque en algunos de los Centros, ya estén cobrando por los servicios. Ah, pero ¿qué pasa con los que no tienen apoyo de una televisora, para llamar tanto la atención y fomentar la ayuda? A nadie parecen interesarles, y esos son los que nos corresponde como ciudadanos, por amor a nuestra Ciudad, Estado y País. Si es cierto, tenemos derecho mientras paguemos impuestos a exigirles a nuestros gobernantes cuentas claras y buena administración de recursos, pero también tenemos un compromiso con nuestros iguales COMO SERES HUMANOS, vaya, hagamos algo, ayudar no duele, al contrario, te llena de una felicidad pura, una que no se va cuando te enfada la novedad.
La impresión que me causó el trabajo de Javier Alatorre fué tal, que yo misma me vi hace unos momentos pensando en mi maniaquita mente, en hablar con varios amigos que tienen la fortuna de tener negocitos funcionando, en crear una fundación, para asegurar, que ese dinero que originalmente se destinaría a impuestos, realmente se aproveche en beneficiar a un sector necesitado, como lo resulta a nivel local, la Sierra Nayarita. Buscar algún oficio, artesanía, servicio que esas personas puedan dar, ayudarlas a descubrir su potencial, ayudarlos a emprender, a plantar su huertita, no sé, llevar educación de manera en que se puedan abrir las posibilidades de salir adelante para esas personas, enseñar es mejor que llegar a regalarles el dinero, buscar personas que por mero amor al prójimo, quieran prestar esa clase de servicio social, para que todos los fondos sean exclusivamente para esos grupos de iguales que sufren. Solo falta llevar estas lindas palabras, a hechos.
Si así se administraran todas las fundaciones, tal vez nadie quisiera trabajar en ellas, pero creo que como seres humanos, son este tipo de experiencias, las que dejan en tu vida algo que realmente vale, porque ya sabemos, las cosas que más valen en esta vida, no son cosas, por tanto, no se pueden comprar. Tendré mi maniaquita mente pensando en eso, o buscaré, si por ahí algún otro maniaquito ya surgió con una nueva idea, el fin es siempre al fin y al cabo (valga la redundancia), AYUDAR.
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